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  • Foto del escritorEfecto Mcguffin

LBE: 05 LA COMPRENSIÓN LECTORA

Un artículo de Lucas Vaquero y Albert Reverter





Entremos de lleno en el nuevo apartado de este monográfico sobre aprendizaje de la lectura basado en evidencias para hablar de la comprensión lectora. Hablamos en este caso de una habilidad compleja en la que intervienen aspectos como la decodificación y la comprensión del lenguaje (dependiente a su vez de la cultura general del lector, su conocimiento sobre la temática de la lectura, la gramática, la capacidad de hacer inferencias, el vocabulario…).


Si echamos un vistazo a qué nos dice la investigación, desde una perspectiva cuantitativa, éstas son las relaciones entre estas diferentes variables mencionadas y su influencia en la comprensión lectora:


Traducido de Hjetland et al. (2017)


Aunque en el esquema aparecen pocas variables, es necesario recalcar que cada recuadro engloba multitud de factores como veremos a continuación.


Modelos


Hay muchos modelos que nos sirven para explicar los factores que influyen en la comprensión lectora. Los que encontramos más rigurosos, y por tanto recomendamos tener en cuenta, son los cinco siguientes:


 Modelo/visión simple de la lectura de Gough y Tunmer (1986)

 (Elaboración propia)


 

Modelo de la Cuerda de Scarborough (2001). 

Adaptado por Tapia M., Milagros © 2019


Este modelo se puede dividir en:


  • Reconocimiento de palabras:

  • Conciencia fonológica (conciencia fonémica)

  • Decodificación (integrar fonemas)

  • Principio alfabético (grafema-fonema)

  • Velocidad de denominación (reconocimiento visual)


  • Comprensión del lenguaje:

  • Conocimientos del mundo (cultura)

  • Vocabulario (semántica)

  • Estructura del lenguaje (sintaxis)

  • Razonamiento verbal (coeficiente intelectual e inferencias)

  • Conocimiento literario (géneros, tipos de textos…)


 

Modelo ALICIA, (de la Calle, Guzmán y García, 2019). Imagen de Ripoll.

Predictores del aprendizaje de la lectura. 

Blog “Comprensión lectora basada en evidencias”.




 Modelo DIME de Cromley y Azevedo (2007). Imagen de Ripoll. 

Modelos de comprensión. 

Blog “Comprensión lectora basada en evidencias”




Concepción activa de la lectura según Duke y Cartwright (2021). 

Imagen de Ripoll (2021), “Qué trabajar para mejorar la comprensión lectora”.

FECYTedu.



Ripoll y el grupo ERI Lectura de la Universidad de Valencia, en el curso del INTEF “Mejora de la comprensión lectora: retos y propuestas para el aula” (el cual recomendamos), mencionan otros modelos como:


  • Modelo de construcción-integración (modelo CI) 

  • Modelo constructivista

  • Modelo de paisaje

  • Modelo RESOLV


En ellos se pone el foco en la actividad del lector, las características del texto y el contexto en que se desenvuelve la lectura, se explican variables como: metas, estrategias, intenciones, conocimientos previos, esfuerzo, motivación, complejidad del texto o de la tarea que se pide, coherencia, cohesión del texto, tiempo de lectura, formato, etc.


Teniendo en cuenta todos estos modelos, parece sensato trabajar aspectos como el lenguaje oral y la decodificación (principio alfabético y conciencia fonológica) como ya hemos explicado en las entradas anteriores; los conocimientos del mundo, el vocabulario y otros factores como la fluidez lectora y las estrategias de comprensión lectora, de los que hablaremos en posteriores entradas. 


El informe de la National Reading Panel (NRP) del año 2000 menciona cinco pilares sobre los que debe sustentarse la lectura: 


  1. Conciencia fonémica

  2. Principio alfabético

  3. Fluidez lectora

  4. Vocabulario

  5. Comprensión del lenguaje


Para hablar de la fluidez lectora es necesario entender cómo se produce la lectura experta y para ello, se deben explicar las distintas rutas que utilizamos para acceder al significado de las palabras y recordar cómo funciona nuestra memoria mientras leemos.


Rutas


Los principiantes utilizan la ruta fonológica para acceder al significado de las palabras. Si el niño al leer las letras conoce la palabra, es decir, si está en su memoria a largo plazo, pueden acceder a su significado. A medida que se mejora la fluidez se va desarrollando la ruta ortográfica, que permite leer a golpe de vista, por lo que es mucho más directa y rápida. Además, no consume espacio en la memoria de trabajo y se pueden dedicar todos los recursos cognitivos a la comprensión. Ambas rutas se conectan con la ruta semántica y los lectores expertos tenemos las tres representaciones, es decir, al leer una palabra accedemos a su sonido, su ortografía y su significado (Willingham, 2017).



Memoria y lectura


El aprendizaje y la memoria están entrelazados en el proceso de lectura, desempeñando roles esenciales en cómo internalizamos y utilizamos la información escrita. En primer lugar, el aprendizaje se traduce en cambios duraderos en la memoria a largo plazo (Kirshner et al., 2019).


En el contexto de la lectura, la memoria de trabajo asume un papel fundamental. Se podría describir como un espacio mental donde realizamos el primer procesamiento consciente de la información que encontramos al leer, manipulándola y reflexionando sobre ella en tiempo real (Willingham, 2019). Este proceso ocurre en un instante y es esencial para comprender y extraer el significado de lo que leemos.


Como siempre hemos dicho y remarcado desde diferentes entradas en esta web, la relación entre la memoria de trabajo y la memoria a largo plazo es crucial en general para el aprendizaje, y para nuestra habilidad lectora no es una excepción. La memoria a largo plazo almacena información que ha sido procesada con suficiente atención y reflexión, permitiendo que se consolide permanentemente (Fletcher-Wood et al., 2020). Esto abarca desde conceptos básicos como las letras del abecedario hasta relaciones más complejas como las conexiones entre grafemas y fonemas, así como procedimientos como el acto de leer en sí.


La transición entre la memoria de trabajo y la memoria a largo plazo involucra la codificación y recuperación de información. Cuando algo que procesamos en la memoria de trabajo se almacena en la memoria a largo plazo, se codifica, asegurando su retención. Por otro lado, cuando traemos conocimientos o habilidades de la memoria a largo plazo a la memoria de trabajo, estamos recuperando o evocando esa información. Por ejemplo, cuando utilizamos nuestros conocimientos sobre las relaciones entre grafemas y fonemas para decodificar una palabra, estamos evocando ese conocimiento almacenado en la memoria a largo plazo para un uso inmediato en la memoria de trabajo. 


Cuando automatizamos la lectura (con conocimientos sólidos en la memoria a largo plazo) liberamos la memoria de trabajo para que pueda dedicar todos sus recursos a comprender lo que estamos leyendo. Pasamos de utilizar la ruta fonológica a utilizar una más directa, la ortográfica.


Para concluir, citamos algunas de las claves que proporciona Ripoll (2021) en el artículo “Qué trabajar para mejorar la comprensión lectora” para la FECYTedu:


  1. Trabajar varios aspectos de la lectura: decodificación, vocabulario, inferencias, estructura del texto, estrategias, motivación. 

  2. Coordinar un buen plan sin repetirnos y sin dejar nada atrás.

  3. Trabajar sobre la decodificación, sobre todo en cursos iniciales.

  4. Enseñar distintas estrategias de comprensión, así como habilidades inferenciales y la estructura de los textos.

  5. Explicitar las estrategias con ejemplos y mucha revisión al comienzo.

  6. Modelizar cómo contestar a preguntas o cómo detectar problemas de comprensión y verbalizar los pensamientos en voz alta para profundizar en los textos.

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