DICCIONARIO HATTIE
Efectos negativos

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Castigo corporal en casa -0'33

Los padres que golpean a sus hijos pueden creer que un golpe "solo llama su atención" o impone una disciplina anticuada, pero los azotes de hecho empeoran el comportamiento de lo que eran antes y pueden causar daños a largo plazo, según la Academia Estadounidense de Pediatría que fortaleció su consejo contra el castigo corporal en las pautas actualizadas, diciendo que éste hace que los niños sean más agresivos y aumenta el riesgo de problemas de salud mental.

 

“Experimentar el castigo corporal hace que sea más probable, no menos, que los niños sean desafiantes y agresivos en el futuro”, dice el grupo en sus nuevas pautas para los pediatras.

“No hay ningún beneficio en las zurras”, dijo el Dr. Robert Sege del Tufts Medical Center en Boston, quien ayudó a redactar las pautas.

“Sabemos que los niños crecen y se desarrollan mejor con un modelo de conducta positivo y estableciendo límites saludables. Podemos hacerlo mejor."

El abuso verbal y la humillación también son contraproducentes, dijo el grupo de pediatría.

“Los padres, otros cuidadores y adultos que interactúan con niños y adolescentes no deben usar castigos corporales (incluidos golpes y nalgadas), ya sea con enojo o como castigo o como consecuencia de una mala conducta, ni deben usar ninguna estrategia disciplinaria, incluido el abuso verbal, que cause vergüenza o humillación”, dice el grupo en las pautas actualizadas.

En unos pocos minutos, los niños a menudo vuelven a su comportamiento original. Ciertamente no se les enseña a los niños la autorregulación.

"Técnicas como el tiempo de espera y otras formas efectivas de castigo, el objetivo de las cuales es enseñar al niño a regularse a sí mismo, sirven para que tenga la capacidad de controlar y manejar su propio comportamiento. Y de eso se trata realmente".

10 estrategias de disciplina saludable que funcionan

La AAP recomienda estrategias de disciplina positiva que enseñen a los niños de manera efectiva a manejar su comportamiento y evitar que se dañen mientras promueven un desarrollo saludable. Éstas incluyen:

  1. Muestre y cuente. Enseñe a los niños lo que está bien y lo que está mal con palabras y acciones tranquilas. Modele los comportamientos que le gustaría ver en sus hijos.

  2. Ponga límites. Tenga reglas claras y coherentes que sus hijos puedan seguir. Asegúrese de explicar estas reglas en términos apropiados para la edad que puedan entender.

  3. Explicar las consecuencias. Explique con calma y firmeza las consecuencias si no se comporta bien. Por ejemplo, dígale que si no recoge sus juguetes, los guardará por el resto del día. Esté preparado para seguir adelante de inmediato. No ceda devolviéndolos después de unos minutos. Pero recuerde, nunca le quite algo a su hijo que realmente necesita, como una comida.

  4. Escúchelos. Escuchar es importante. Deje que su hijo termine la historia antes de ayudar a resolver el problema. Esté atento a los momentos en los que la mala conducta tiene un patrón, por ejemplo si su hijo se siente celoso. Hable con su hijo sobre esto en lugar de simplemente darle consecuencias.

  5. Deles su atención. La herramienta más poderosa para una disciplina eficaz es la atención, para reforzar los buenos comportamientos y desanimar a los demás. Recuerde, todos los niños quieren la atención de sus padres.

  6. Sorpréndalos siendo buenos. Los niños necesitan saber cuándo hacen algo malo y cuándo hacen algo bueno. Observe el buen comportamiento y señálelo, alabando el éxito y los buenos intentos. Sea específico (por ejemplo, "¡Vaya, hiciste un buen trabajo guardando ese juguete!" ).

  7. Sepa cuándo no responder. Siempre que su hijo no esté haciendo algo peligroso y reciba mucha atención por su buen comportamiento, ignorar el mal comportamiento puede ser una forma eficaz de detenerlo. Ignorar el mal comportamiento también puede enseñar a los niños las consecuencias naturales de sus acciones. Por ejemplo, si su hijo sigue tirando las galletas a propósito, pronto no le quedarán más galletas para comer. Si lanza y rompe su juguete, no podrá jugar con él. No pasará mucho tiempo antes de que aprenda a no dejar caer las galletas y a jugar con cuidado con sus juguetes.

  8. Esté preparado para los problemas . Planifique con anticipación las situaciones en las que su hijo podría tener problemas para comportarse. Prepárelos para las próximas actividades y cómo desea que se comporten.

  9. Redirija el mal comportamiento. A veces, los niños se portan mal porque están aburridos o porque no conocen nada mejor. Encuentre algo más que pueda hacer su hijo.

  10. Pida un tiempo muerto . Un tiempo muerto puede resultar especialmente útil cuando se infringe una regla específica. Esta herramienta de disciplina funciona mejor advirtiendo a los niños que obtendrán un tiempo muerto si no se detienen, recordándoles lo que hicieron mal en tan pocas palabras, y con la menor emoción, como sea posible, y sacándolos de la situación por un tiempo. - período de tiempo establecido (1 minuto por año de edad es una buena regla general). Con los niños que tienen al menos 3 años, puede intentar dejar que sus hijos lideren su propio tiempo muerto en lugar de programar un cronómetro. Simplemente puede decir: "Vete al tiempo de espera y vuelve cuando te sientas listo y en control". Esta estrategia, que puede ayudar al niño a aprender y practicar habilidades de autogestión, también funciona bien para niños mayores y adolescentes.

 

EXTRAÍDO DE: https://www.healthychildren.org/English/family-life/family-dynamics/communication-discipline/pages/Disciplining-Your-Child.aspx